Colegio de Arquitectura

La “visibilización” de la ciudad de los invisibles

La “visibilización” de la ciudad de los invisibles

El acelerado proceso de urbanización que en las últimas 4 décadas ha enfrentado el Área Metropolitana de Ciudad de Guatemala, sumado con la falta de políticas y programas contundentes de acceso igualitario a la vivienda digna, ha obligado a cientos de miles de familias a localizarse en asentamientos precarios y barrios informales, generando enormes cinturones de pobreza en la ciudad. Entre barrancos, laderas, cauces de ríos y zonas no habitables se concentran hoy más de 400 asentamientos humanos donde (sobre) viven los residentes de la ciudad invisible (inútil hablar de datos, pues no hay información fidedigna al respecto, solo puras aproximaciones heroicas).

De cara al futuro es aún más preocupante ver como el resto de ciudades en conformación en Guatemala (Xela, Cobán, Huehuetenango, Antigua, etc.) están recibiendo a sus nuevos residentes de la misma manera y bajo la misma condición de precariedad y riesgo.

En un mundo ideal podríamos hablar sobre como impulsar miles de nuevos proyectos habitacionales de interés social para trasladar a estas familias a zonas seguras, salubres y (muy importante para la el éxito de estos proyectos) localizadas en zonas centrales y cercanas a empleo y equipamientos. Sin embargo, esta solución está lejos de la realidad, así que las preguntas fundamentales son: ¿Dónde enfocamos nuestros esfuerzos para cambiar las condiciones de vida de la ciudad invisible e integrarla (social, ambiental y económicamente) a la ciudad? ¿Qué no puede esperar? ¿Cómo la visibilizamos?

La prioridad entonces debe ser resguardar y proteger la vida. Cuatro de cada diez familias en estos asentamientos se encuentran en condiciones de riesgo (a desastres climáticos) entre medio, alto y muy alto. De esta manera, la prioridad en los procesos de Mejoramiento Integral de Barrios, antes que impulsar un simple maquillaje de pequeños parquecitos, debe ser sacar (o al menos disminuir) a estas familia de esa condición de vulnerabilidad en la que viven día a día.

En Guatemala, la Política Nacional de Mejoramiento Integral de Barrios propone la metodología de semaforización para determinar las prioridades de intervención, tomando la vida como su prioridad UNO. En la gráfica a continuación se evidencia justamente esta lógica.

Metodología de semaforización de Riesgo para la consolidación urbana de asentamientos.
Política Nacional de Mejoramiento Integral de Barrios
FueRte: Consejo Nacional de la Vivienda – CONAVI

Analizando las condiciones de amenazas del territorio y de vulnerabilidad de las viviendas se determinan: aquellas zonas que no pueden ser habitables (áreas rojas) y que necesitan forzosamente iniciar un proceso (participativo y consensuado) de traslado; las áreas que tienen una determinada exposición a riesgo que puede ser mitigable a través de diferentes tipos de intervenciones (amarillo) donde debe concentrarse los esfuerzos en procesos de mejoramiento de vivienda y del espacio público; y por último los espacios que tienen condiciones de habitabilidad con riesgo bajo (en verde) donde deben impulsarse procesos de renovación urbana, de densificación (promoviendo proyectos verticales de vivienda) y de localización de equipamientos (públicos o privados) que brinden servicios a la comunidad (educativos, financieros, culturales, de salud, etc.)

Este enfoque, sumado al establecer un marco de acción para la gestión de riesgo y localización de nuevos proyectos habitacionales de interés social, promueve un replanteamiento paulatino de las zonas que se van recuperando. Las áreas (rojas) que van siendo liberadas son las primeras en transformarse (la mayor parte de las veces a costos bastantes bajos) dando paso a la creación de áreas verdes, espacios públicos, parques, zonas recreativas y deportivas, que no solo mejorarán las condiciones ambientales de la ciudad (sobre todo cuando pensamos a cauces de ríos y quebradas), sino que también generarán un importante sentimiento de apropiación y de identidad por parte de la comunidad barrial y una valorización real (social y monetaria) de los espacios circundantes a estos nuevos proyectos.

En la imagen a continuación se muestra un diseño conceptual para la recuperación del Río Platanitos en Villa Nueva donde, además de generar nuevos espacios públicos y áreas verdes, a través de los bosques de galería se transforman las condiciones de riesgo a inundación en los márgenes de la cuenca y se disminuye el riesgo y la vulnerabilidad de otros espacios urbanos.

Intervención para la recuperación de bosque de galería sobre la cuenca del río Platanitos.
Municipio de Villa Nueva
Fuerte: Grupo Innovaterra 2018

Si bien estos procesos de gestión urbana y ordenamiento territorial a la escala barrial deben ser liderados por las Municipalidades (y si necesario apoyados por instituciones del nivel nacional), no solo por el conocimiento de su territorio sino por las capacidades técnicas para desarrollar los análisis de riesgo y las propuestas de intervención, la incorporación de la población local desde la etapa inicial (arrancando por un fuerte proceso de sensibilización) es una variable fundamental para garantizar el éxito en la intervención. La comunidad no solo tiene mucho que decir sobre las necesidades y oportunidades de su barrio, sino que además tiene mucho que aportar en la transformación del mismo, apoyando con conocimiento y mano de obra calificada, con gestión comunitaria y cultural, con organización local, lo cual será un valor agregado para el proyecto de mejoramiento integral de su barrio, pero sobre todo para el fortalecimiento de su tejido social.