Colegio de Arquitectura

Mirada de la vivienda de Interés social ante emergencia

Mirada de la vivienda de Interés social ante emergencia

La vivienda es un espacio habitado por el ser humano, es su lugar de refugio. Así se menciona en las Directrices para la Aplicació n del Derecho a una Vivienda Adecuada “El derecho a una vivienda adecuada va más allá de tener un techo. Es el derecho a vivir en un hogar con seguridad y dignidad” (Rajagopa,B. 2020, p.5)

A pesar de que la vivienda es un derecho, para el 2015, según Estudio Comparativo el Estado de la Vivienda en Centroamérica del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (2016), 7.5 millones de personas en Centroamérica no disfrutaban de un espacio digno y seguro para habitar y desarrollarse; lo cual equivale al 17% de la población total de Centroamérica

UN-Hábitat menciona que, de continuar la tendencia, más de 8 millones de personas estarían enfrentando la misma situación antes del 2025, teniendo una mayor vulnerabilidad y con ello un alto riesgo a eventualidades económicas, sociales y naturales.

A este panorama, que ya es desfavorable, se le une la pandemia, que exige a los países tomar medidas de confinamiento obligando a las personas a pasar períodos largos dentro de sus viviendas, evidenciando la gravedad de déficit habitacional que viven millones en Centroamérica. De ahí sale la interrogante ¿En dónde paso el confinamiento si no tengo vivienda? Sumando que además del covid-19, está el embate del clima hacia la región, con los huracanes ETA e IOTA incidiendo también, en este porcentaje.

Guatemala alcanza un 90% en el déficit de vivienda, convirtiéndose en el segundo más alto de Centroamérica y uno de los país es de la región con mayor afectación por los desastres naturales del 2020. Según la Evaluación de los efectos e impactos de las depresiones tropicales Eta y Iota en Guatemala de CEPAL, se identifica que, los daños a viviendas son reportados en 15 departamentos del país, afectando las áreas urbanas como las rurales, con daños importantes en el sector habitacional (2021, p.72).

TECHO es una organización que trabaja en asentamientos populares de la región, directamente en temas relacionados con el hábitat y habitabilidad. Es por esto que, ante los embates climatológicos sucedidos, se moviliza a las zonas afectadas levantando información acerca de los daños provocados.

El panorama es preocupante CONRED (2020) evidencia que, debido a ETA e IOTA más de 2000 comunidades son afectadas y cerca de 82.000 viviendas presentan daños severos o pérdidas totales, ante estas emergencias se identifica que las necesidades ya existentes se incrementan y que más allá de los números, existe una población con un índice de vulnerabilidad en aumento.

TECHO empieza a gestionar posibles proyectos dentro de las zonas afectadas uno de los focos fue el Chiachal en Alta Verapaz, gracias a la articulación con empresa privada (Cementos Progreso y Banco Industrial) y gobierno se logra financ iar la construcción de 56 viviendas de interés social en la zona.

A mediados del año 2021 se identifican los sectores más afectados S e realiza el levantamiento y mapeo de la zona, en conjunto con la comunidad y se identifican las familias con las cuales se va a trabajar. Es imprescindible que ante la emergencia se busque dar una solución de vivienda aquellas personas con pérdida total.

Posterior a este trabajo en octubre del 2021 se realiza la firma de contratos con los beneficiarios. Dentro del proceso se busca que la familia sea partícipe de la construcción de su vivienda, con el fin de crear apropiación, involucramiento y puedan aprender del sistema constructivo. Además, de generar las contrataciones de maestros de obra, albañiles y demás, que estén viviendo cerca de la zona de trabajo, incidiendo en activar la economía.

El proceso implica un trabajo horizontal y en red, lo cual es c lave para responder efectivamente a las comunidades más afectadas. Además, permite establecer con claridad los tiempos y realizar un cronograma, evitando de esta forma la incertidumbre.

Este tipo proyectos en comunidad después de una emergencia representa un reto enorme para aquellos profesionales que trabajan subsanando el desastre, visto desde los siguientes puntos:

Mantener el trabajo en red, la articulación entre gobierno ciudadanía empresa privada fundación, es complicado ya que, a pesar de tener un objetivo en común, son diferentes formas de accionar que convergen en un mismo proyecto. El rol de la fundación como mediador ante los procesos debe ser claro y transparente, nivelando expectativas y con una comunicación asertiva entre todos los actores, presionando cuando sea necesario al gobierno a cumplir lo pactado y verificando que el proyecto sea llevado con excelencia tanto para los donantes como para los beneficiarios.

Por otro lado, el involucramiento del gobierno local es esencial, debido a que muchas veces se articula desde el gobierno, sin embargo, para que el proyecto sea ejecutado de forma ágil es necesario que desde los municipios se tenga clara y definida sus responsabilidades. Además, que el compromiso sea vinculante en todos los aspectos tanto con el gobierno principal y como con los demás actores.

Existen contratiempos, algunos contemplados y otros que surgen en el proceso es por eso que, la adaptabilidad y la constante actualización de cronogramas vinculado a la comunidad es clave par a la gestión de nuevas propuestas que disminuyan estos.

Subsanar el tema de servicios básicos es importante, parte de tener una vivienda adecuada es que esta cuente con los servicios básicos necesarios para acceder a la salud y dignificar el espacio y la vida. En muchas de estas comunidades previo a que sucediera un desastre ya existía una necesidad de este, es por esta razón que es necesario que los actores que inciden dentro del territorio en temas de infraestructura tengan la capacidad de innovar con propuestas adecuadas para las comunidades, entendiendo su génesis y necesidades provocadas por el desastre, pero también previo a él.

La reubicación debe ser parte del proceso, a pesar de que estas familias muchas veces son movilizadas dentro de su misma comunidad, se pueden desarrollar conflictos y roces, por eso es indispensable la participación activa de la mayor cantidad de habitantes y no solo aquellos que han sido beneficiados.

Por último, es indispensable ser garante de que el proceso iniciado con la comunidad no quede inconcluso, muchas veces la pérdida de interés o el largo tiempo hace que los actores se desvinculen, sin embargo, la meta de estos proyectos es reducir la brecha en cuanto al déficit de vivienda dignificado a las familias con un respuesta oportuna y terminada.